TÓMATE EL TIEMPO QUE NECESITES PARA ACOSTARTE, lo más importante es evitar moverse rápidamente o descuidadamente, los movimientos repentinos pueden hacer que tus músculos se resientan o que te marees. Siguiendo los movimientos que os vamos a indicar podéis ahorraros molestias físicas y posibles lesiones.
- Siéntate primero en la cama. Al igual que cuando te sientas en una silla, ponte de espaldas al colchón y retrocede lentamente hasta que tus piernas golpeen la cama. Dobla las rodillas lentamente y poco a poco baja el cuerpo hasta llegar a la cama.
- Apóyate con las manos y haz una pausa para tomar unas cuantas respiraciones y permitir que la circulación se adapte a tu nueva posición.
- Gira tu cuerpo hacia un lado. Una vez que hayas ajustado tu posición de sentada, gira el pie hacia la cama, moviendo tus manos detrás o al lado para apoyarte.
- Levanta una pierna. Levanta la pierna más cercana a los pies de la cama y gira el cuerpo mientras que acomodas tu pierna en la cama. Mantén el otro pie en el suelo para no perder el equilibrio.
- Toma una o dos respiraciones profundas antes de deslizarte ligeramente hacia el interior en la cama y poco a poco levanta la otra pierna y llévala a la cama.
- Colócate mas adentro del colchón. Coloca una mano a cada lado de tus caderas, ligeramente detrás de ti. Úsalas para deslizar tu cuerpo lejos del borde de la cama.
- Acuéstate lentamente. Deslízate lentamente, pon una almohada detrás de tu espalda y abrázate con las manos.
- Deslízate en la cama poco a poco hasta que puedas acostarte y poner tu cabeza en la almohada. Apóyate con las manos hasta que sientas que tu espalda toca la cama.
- Puede ser útil colocar un cojín o una almohada firme en la cama, así podrás relajar los músculos antes de estar completamente reclinada, sacándolo cuando puedas cambiar fácilmente a tu almohada.







