A la hora de elegir un buen colchón debemos tener en cuenta ciertos factores que afectarán no sólo a nuestro buen descanso, sino al beneficio de nuestra propia salud. Y hay algunos puntos que debemos barajar antes de tomar la decisión final.

Claves para elegir un colchón

Postura que adoptas para dormir

  • Si duermes boca arriba, en posición supina, sobre la espalda, debes escoger colchones duros.
  • Si duerme de lado, te puede convenir un colchón de menor firmeza, que permita al hombro hundirse levemente, hasta encontrar una posición cómoda.

Tu condición física

  • Si pesas bastante, necesitarás colchones firmes, que ofrezcan buena sujeción. En un colchón blando te hundirías en exceso.
  • Las personas más ligeras necesitan también colchones de mayor flexibilidad, que se adapten a su forma para repartir mejor el peso.

¿Te mueves mucho?

  • Si te mueves mucho mientras duermes te conviene un colchón algo más duro que te permita girarte sin esfuerzo. En un colchón blando te hundirías demasiado, y te costaría girar, lo que resulta incómodo.

Temperatura corporal

  • Si pasas calor, sudas con facilidad o vives en un lugar cálido, los colchones de muelles pueden ser los más adecuados, pues ventilan mejor y son más frescos.
  • Si eres friolero o vives en un lugar frío,  los modelos de espuma, de látex o de material viscoelástico guardan más el calor.

Otros datos a tener en cuenta

  • Si deseas una base articulada, necesitas un colchón flexible (de espuma, de látex o viscoelásticos).
  • Si eres alérgico al polvo o asmático, se recomienda usar un colchón de espuma o de látex con una funda lavable (salvo, claro está, que seas alérgico al látex).